La palabra hecha voz: La Gala Poética de la UANL reúne a más de 500 almas en torno a la lírica
En el corazón de la Feria Universitaria del Libro UANLeer, el Aula Magna Fray Servando Teresa de Mier se convirtió en un santuario para la poesía. Seis poetas, seis voces y un público entregado que hizo una pausa en su día para celebrar la belleza del verso.
Bajo la luz tenue que se filtra por los históricos vitrales de Roberto Montenegro, el Aula Magna de la Universidad Autónoma de Nuevo León vivió una tarde-noche para el recuerdo. Más de 500 personas, entre estudiantes, académicos y amantes de la literatura, abarrotaron el recinto para ser parte de la Gala Poética UANL 2026, un evento que, con el paso de los años, se ha consolidado como uno de los momentos más esperados y emblemáticos de la Feria Universitaria del Libro UANLeer.
La ceremonia, presidida por José Javier Villarreal, Secretario de Extensión y Cultura en representación del Rector Santos Guzmán López, dio inicio con una reflexión sobre el poder transformador de la lírica. “El milagro sucede: nuestros pararrayos —los poetas—, a través de sus voces, nos dan noticia de nuestro paso por la vida”, expresó Villarreal ante un público que, con ejemplar conmemorativo en mano, se preparaba para un viaje sensorial.
Ese libro, obsequio para los asistentes, se convirtió en el hilo conductor de la velada. Con el detalle de la obra “Poética del espacio”, del artista catalán Manel Pujol Baladas en su portada, la antología permitió a los presentes seguir el ritmo de cada poema, pasando la página al unísono, como si de una orquesta se tratara.
Un diálogo de lenguas y latitudes
El mexicano Francisco Hernández fue el encargado de abrir el fuego poético. Con una voz pausada pero firme, compartió textos como “Caballo paterno” y “Recitación por Guillermo Fernández”, conectando de inmediato con la sensibilidad del auditorio.
Le siguió Jeannette L. Clariond, poeta y traductora, quien además de ofrecer versos de su autoría como “Corylus avellana” y “Mujer de arena”, representa el puente entre culturas desde su sello editorial Vaso Roto. La palabra mutó de tono con la llegada del uruguayo Eduardo Milán, cuya poesía, cargada de una reflexión meticulosa, atrapó a la audiencia: “También el poema debe ser liberado / liberado del pozo de sí mismo…”, recitó, mientras el público seguía el texto en sus páginas.
La velada tomó un aire internacional con la participación de Mihaela Moscaliuc, poeta y docente de origen rumano. Visiblemente emocionada, agradeció en español al equipo de la colección “El oro de los tigres” y compartió poemas como “Deep Cut: Overcoat”, que fueron traducidos simultáneamente por Frances Simán, permitiendo que la barrera del idioma se desvaneciera.
Un pesar marcó la siguiente participación. La poeta cubana Reina María Rodríguez no pudo asistir por motivos de salud, pero su espíritu estuvo presente gracias a la lectura de su obra por parte del editor Ibrahim Hernández, quien interpretó “El día de la madre dijo Ray” y “Balcón de esquina”, entre otros.
El cierre estuvo a cargo del estadounidense Michael Waters. Con la luz del atardecer casi extinguiéndose tras los vitrales, Waters leyó poemas como “Poinciana” y “Brooklyn Walk-Up”, nuevamente con la traducción de Simán, demostrando que la poesía no entiende de fronteras.
Al finalizar el recital, la magia no terminó. Los poetas accedieron a firmar los ejemplares conmemorativos, convirtiendo el claustro del Aula Magna en un espacio de diálogo cercano entre creadores y lectores. La Gala Poética UANL 2026 no solo fue un evento; fue la confirmación de que, en medio del ruido diario, la poesía sigue siendo un refugio y un punto de encuentro.





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