Juventud y crisis hídrica: juntos hacia el futuro

Nuevo León Hoy

28 marzo, 2026

Educación

Juventud y crisis hídrica: juntos hacia el futuro

En el marco del Día Mundial del Agua, el 22 de marzo 2026, especialistas dialogaron sobre las situaciones actuales de la crisis hídrica, contexto, causas, consecuencias y alcances.

Jóvenes universitarios conocieron de voz de los expertos la historia, impacto y estrategias para combatir la crisis hídrica en el marco del Día Mundial del Agua, que se celebrará el 22 de marzo 2026.

El conversatorio proporcionó contexto, historia, situaciones actuales, posibles escenarios con sus posibles soluciones, donde profundizaron en sus causas, consecuencias, alcances, enfatizando en la importancia de la participación de los jóvenes ante la problemática.  

El evento se llevó a cabo el 20 de marzo en la Sala de Usos Múltiples del Centro de Investigación para el Desarrollo Sustentable de la Secretaría de Sustentabilidad de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

Asistió el investigador de la Facultad de Ingeniería Civil de la UANL, Víctor Guerra Cuenca; María Eugenia González, del COLEF y Luis Armando Treviño, experto en el tema y autor del libro El reloj de agua, acompañados por el Director de Desarrollo de Proyectos de la UANL, Carlos Ramírez.

Jóvenes: actores fundamentales

Treviño enfatizó que la visión de los jóvenes es fundamental para definir el futuro de la gestión hídrica en la comunidad. Su postura se basa en la premisa de que las virtudes futuras de la humanidad se reflejan en los deseos actuales de la juventud.

Destacó que el conocimiento profundo del recurso es el primer paso indispensable para su protección efectiva.  Sin este entendimiento, advirtió el experto, será difícil establecer un vínculo de cuidado con el entorno natural.

La problemática del agua ha evolucionado a través de hitos internacionales clave. Inició en 1992 con la Cumbre de Río, donde se definió el desarrollo sostenible como aquel que satisface el presente sin comprometer a las futuras generaciones.

Posteriormente, en 2000, se buscó asegurar un medio ambiente sano mediante la Agenda 2015, culminando entre 2012 y 2015 con la creación del Objetivo de Desarrollo Sostenible número 6, el cual se enfoca en específico en garantizar la disponibilidad, el saneamiento y la gestión sostenible del agua para todos.

Para enfrentar los desafíos actuales, Treviño propuso transitar de los objetivos en papel a la acción directa mediante un plan que fomente la gestión integrada del agua. Las soluciones propuestas incluyeron:

  1. El fortalecimiento de la cooperación y las alianzas para mejorar la eficiencia en el uso del recurso
  2. La protección de los ecosistemas hídricos  
  3. La aplicación de innovación tecnológica tanto desde la iniciativa privada como desde el servicio público

El especialista resaltó que la educación y las campañas de sensibilización son herramientas esenciales para aumentar la conciencia global sobre la importancia del recurso, pues el vínculo informativo es la base de la conservación.

“La gente protege a aquello que ama, el problema es que solo ama a aquello que conoce. Por ello debemos ampliar nuestro conocimiento del recurso hídrico para amarlo y protegerlo”, señaló Treviño.

Un cambio para todos

Guerra Cuenca, investigador de la UANL, advirtió que la crisis hídrica estatal está ligada al cambio climático. Casi el 85% de la población habita en la zona metropolitana, donde las presas muestran niveles históricamente bajos.

Las fuentes de abastecimiento superficial llegaron a estar por debajo del 30%, comprometiendo la seguridad hídrica regional. Este fenómeno requiere un análisis profundo de los desafíos climáticos actuales y las soluciones estructurales para el futuro.

“Observé que de 1974 a 2026 se han incrementado las temperaturas máximas extremas promedio anuales. Un 5.49% se ha incrementado la temperatura máxima extrema en promedio desde el 74 a la fecha. Es una evidencia clara de cómo se ha ido incrementando la temperatura en el área metropolitana”.

Víctor Guerra Cuenca

Especialista de la Facultad de Ingeniería Civil UANL

La escasez se debe a sequías por calentamiento global y a una infraestructura que presenta fugas y deficiencias. El crecimiento poblacional y la migración hacia Monterrey aumentan la demanda de servicios en un polo industrial productivo.

Asimismo, factores como la deforestación e incendios en la sierra han afectado gravemente las zonas de recarga natural. La contaminación de los cuerpos de agua también presiona el recurso, pues los desechos terminan en las presas.

Guerra Cuenca compartió que las autoridades han respondido con tandeos y convenios tecnológicos para reducir el volumen de agua no contabilizada. Se requieren inversiones significativas en plantas de bombeo y líneas de conducción para modernizar el sistema actual.

“Hay que implementar nuevas tecnologías para detectar fugas y reforestar áreas dañadas por los grandes incendios. Debemos diversificar las fuentes mediante proyectos de reúso potable indirecto del agua residual para el futuro”. 

“Reducir los consumos de agua fresca y promover la educación ambiental es lo que nos toca como académicos. La participación de toda la población es necesaria para que las políticas implementadas por el gobierno sean exitosas”, recomendó Guerra Cuenca al público universitario asistente entre los que se destacó la presencia de grupos estudiantiles de escuelas preparatorias y facultades dedicados al tema de la sustentabilidad.

Aunque Nuevo León es industrial, la agricultura consume la mayor cantidad del recurso hídrico disponible en la entidad. La educación ambiental y el ahorro ciudadano son herramientas clave para enfrentar los desafíos que impone la naturaleza.

Comenzar a planificar

Para González, quien resaltó la importancia de los Objetivos de Desarrollo Sostenible 6, 11 y 13 para guiar una gestión hídrica efectiva y consciente, por lo cual será esencial aplicar una planificación urbana que reduzca el impacto ambiental y establezca un equilibrio necesario entre las ciudades y su entorno natural.

González propuso adoptar soluciones basadas en la naturaleza y priorizar modelos de ciudades que funcionen como laboratorios de adaptación ante el clima. Es urgente diversificar las fuentes de abastecimiento y aumentar la eficiencia en el tratamiento de aguas residuales para enfrentar el calor extremo.

“Las ciudades esponja, un poco la ciudad es diseñarla en que absorba o capte la mayor parte de agua, como estrategia clave. Esta visión busca mejorar la resiliencia hídrica frente al aumento de temperatura y la tendencia decreciente de las lluvias que afecta a la región norte”.

María Eugenia González

Investigadora del COLEF

Al finalizar el conservatorio, el público abordó de manera individual o en grupo a los tres participantes para compartir sus inquietudes, así como conocer de viva voz posibles soluciones personalizadas.

De esta manera, la Universidad Autónoma de Nuevo León socializa este tipo de problemáticas para juntos, en comunidad universitaria, trabajar con urgencia ante este tipo de distópicos futuros.

Cifras clave

  1. Desde 2016, la precipitación anual ha estado por debajo del promedio histórico de 628.7 milímetros de agua acumulada.
  2. Si este patrón de bajas lluvias se repite, los recursos hídricos y las presas sufrirán un impacto severo.
  3. La pérdida de agua por evaporación debido al calor extremo agrava la crisis en las fuentes superficiales estatales.

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