Autonomía y sueños: La UANL gradúa a la quinta generación del diplomado inclusivo
Catorce historias de esfuerzo, superación y esperanza cerraron un capítulo fundamental en la vida de un grupo de jóvenes que, durante el último año, se formaron en el diplomado “Desarrollando habilidades para una vida autónoma”. Esta iniciativa, impulsada por la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL), celebró su quinta generación en una emotiva ceremonia realizada en la Sala de Usos Múltiples de la Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías, consolidándose como un referente en materia de educación inclusiva en el estado.
El programa, diseñado para atender a personas de entre 15 y 22 años con diagnósticos como trastorno del espectro autista (TEA), síndrome de Down, trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), discapacidad intelectual o trastornos del desarrollo, tiene un propósito claro: brindar herramientas prácticas que les permitan desenvolverse con mayor independencia en su día a día. Más allá de las aulas, el diplomado se convierte en un puente hacia la autonomía, enseñando desde hábitos de higiene personal hasta habilidades sociales y laborales que allanan el camino hacia una vida plena.
La ceremonia de graduación contó con la presencia de Ludivina Cantú Ortiz, Secretaria de Igualdad e Inclusión de la UANL, quien felicitó cálidamente a los egresados y sus familias. En su intervención, destacó que estos espacios no solo transforman vidas individuales, sino que construyen los cimientos de una sociedad más justa y equitativa. “La Universidad se congratula por su esfuerzo y voluntad, con el deseo de que todos ustedes tengan una vida plena y feliz en la que puedan realizar todos sus sueños”, expresó, subrayando el compromiso institucional con la inclusión.
Por su parte, Claudia Jeanneth García Dueñas, directora de Educación Inclusiva, puso el acento en el valor humano del proceso. “Hoy celebramos historias de esfuerzo y de mucha voluntad a través de programas que, además de fortalecer la educación, les ayudan a ganar confianza y una mayor autonomía para enfrentar los retos del día a día”, señaló. García Dueñas enfatizó que los graduados no solo se llevan conocimientos académicos, sino también amistades y anécdotas que atesorarán para siempre.
Uno de los momentos más conmovedores de la jornada llegó de la mano del alumno Gabino Antonio Hernández Ramos, quien tomó la palabra en representación de la generación 2025-2026. Con una sonrisa y la emoción a flor de piel, recordó sus inicios en el programa: “Recuerdo mi primer día en el diplomado. Llegué un 11 de agosto y empecé a conocer a personas tan valiosas y junto a ellas logré saber más sobre higiene personal, seguridad, arte y otras actividades”. Dirigiéndose a sus compañeros, añadió con orgullo: “¡Bien hecho, amigos! Lo hicimos muy bien”.
El diplomado no se limita a la instrucción teórica; su enfoque integral incluye talleres optativos de pintura, danza, teatro y escultura, disciplinas que potencian la autoestima, la creatividad y el trabajo en equipo de los participantes. Estas actividades artísticas se han convertido en un pilar esencial para que los jóvenes exploren nuevas formas de expresión y fortalezcan su sentido de pertenencia.
La ceremonia contó también con la presencia de Cenia de la Garza Salinas, directora de la Preparatoria 7, institución que ha abierto sus puertas para albergar este programa, reafirmando así el compromiso de la UANL con una educación que no deja a nadie atrás. Con esta quinta generación, la universidad demuestra que la inclusión no es una meta lejana, sino una realidad que se construye día a día, paso a paso, joven por joven.




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