El binomio detrás de la institucionalidad cultural en México
En el marco del Festival Alfonsino 2026, la Sala Minerva Margarita Villarreal de la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria de la UANL se convirtió en el escenario de una reflexión histórica de primer orden. El historiador Javier Garciadiego, también capellán de la Capilla Alfonsina en la Ciudad de México, ofreció una conferencia en la que desentrañó los verdaderos alcances y responsabilidades de dos figuras centrales en la creación de instituciones académicas de excelencia en el país.
Bajo el título cuestionador “¿Fue Alfonso Reyes el fundador de la Casa de España y El Colegio de México?”, Garciadiego fue claro desde sus primeras palabras: “El creador de ambas instituciones fue Daniel Cosío Villegas, no Alfonso Reyes, lo cual no implica demérito alguno para don Alfonso”. Con esta afirmación, el historiador abrió un análisis puntual sobre el origen y la evolución de dos pilares de la cultura mexicana.
Del refugio a la academia
El relato se remonta a 1936, cuando Cosío Villegas observaba cómo otras naciones recibían a intelectuales europeos que huían del conflicto. Según explicó Garciadiego —autor del libro Sólo puede sernos ajeno lo que ignoramos—, fue Cosío quien concibió la idea de que México organizara un programa similar para acoger a artistas, intelectuales y científicos españoles simpatizantes de la República. “Este es el origen directo de La Casa de España y de su sucedáneo El Colegio de México”, puntualizó.
En sus inicios, durante agosto de 1938, la Casa de España funcionaba como una modesta oficina coordinadora de las labores de quienes después serían conocidos como “transterrados”. Estos académicos se dedicaron a impartir conocimiento en universidades públicas. Con el paso del tiempo, la institución evolucionó hacia lo que hoy se conoce como El Colegio de México, con un perfil institucional bien definido: sería permanente, estaría integrada a la Secretaría de Educación Pública y contaría con programas docentes propios, enfocados en humanidades y ciencias sociales a nivel de posgrado.
Una colaboración virtuosa
El punto de encuentro entre Alfonso Reyes y Daniel Cosío Villegas ocurrió tras el regreso de Reyes de su labor diplomática. En abril de 1939, el gobierno de Lázaro Cárdenas nombró a Reyes presidente de la Casa de España, mientras que Cosío Villegas asumió como secretario general.
Garciadiego detalló que Reyes aceptó el cargo por tres razones fundamentales: en México aún no era posible vivir como escritor profesional; deseaba corresponder con los españoles lo que estos habían hecho por él durante su exilio en Madrid; y porque esa posición le permitía materializar sus antiguos ideales del Ateneo de la Juventud.
Durante dos décadas (1939-1959), ambos intelectuales lideraron estas instituciones en lo que el conferencista calificó como “una colaboración virtuosa”, donde las piezas encajaban a la perfección. “Sus diferencias resultaron complementarias”, señaló. “Uno le impregnaba su carácter humanista al Colegio; el otro le imprimió su compromiso con las ciencias sociales, en un principio con la Historia y con la Sociología, pero con una sociología empírica, concreta, resuelta a resolver los problemas antropológicos, políticos y sociales del país”.
El evento contó con la presencia de directivos y autoridades culturales de la UANL, entre ellos José Javier Villarreal, Víctor Barrera Enderle y César Morado, reafirmando así la vigencia del legado de Alfonso Reyes en la memoria académica de Nuevo León y de todo México.





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